Adultos mayores no temen padecer enfermedades crónicas

 El estudio Estados de Salud Mental realizado por Allianz Partners, líder mundial en servicios de asistencia, reveló que sólo un tercio (33%) de los adultos mayores a 65 años, a nivel global, se muestran preocupados por los efectos de sufrir alguna enfermedad crónica tales como padecimientos cardiacos, vasculares o diabetes.

Esta cifra muestra una falta de concientización, y por ende de cuidado y prevención, que afecta directamente en los desafíos que enfrentan los sistemas de salud, considerando que las enfermedades crónicas son, por mucho, la principal causa de muerte en todo el mundo.

Este informe – Estados de Salud Mental- resulta de una investigación integral de Allianz Partners consistente en el análisis del perfil, preocupaciones e intereses de sus clientes a nivel global a partir de su base de datos Customer Lab y encuestas a más de 25 mil consumidores en sus mercados clave (Alemania, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, Italia, México y Reino Unido); así como las perspectivas de expertos en salud y asistencias médicas.  Dicho estudio advierte que, dados los retos y presiones que ha enfrentado la atención médica, sobre todo a raíz de la pandemia, se corre  el riesgo que la atención que requieren los sistemas de salud para hacerle frente a las necesidades de enfermedades crónicas, se posponga.

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En este sentido, Allianz Partners enlista tres líneas de acción a seguir para abordar los desafíos que presenta la atención de enfermedades crónicas y así lograr mejores resultados dentro de los sistemas de salud: 1) reenfocarse en la prevención en lugar de la cura; 2) empoderar a las personas en materia de salud; y 3) aprovechar el potencial y ventajas que ofrece la salud digital.

Priorizar la prevención

El estudio revela un preocupante panorama en donde tan solo un 46% de los encuestados, pertenecientes a todos los grupos demográficos a nivel internacional, afirmaron tener intención de asumir un papel más proactivo en el cuidado de su salud tras la pandemia. Lo anterior remite a la urgencia de que los sistemas de salud desarrollen iniciativas de prevención que logren conectar con individuos, familias y comunidades para impulsar cambios en la dieta, reducir el consumo de tabaco y alcohol, fomentar el ejercicio, promover los check-ups, entre otras acciones.

Empoderamiento e información

Informar sobre las consecuencias de las enfermedades crónicas, en aras de una mayor concientización, es una labor que permitirá reducir la presión sobre los sistemas de salud hoy, pero, sobre todo, a futuro. Esto cobra mayor relevancia al tomar en cuenta el incremento en la esperanza de vida de la población mundial, ya que a medida que las personas viven por más tiempo, el cuidado de una enfermedad crónica se prolonga significativamente.

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Potenciar los servicios de salud digital

Los sistemas de salud también deben de apalancarse de las ventajas que ofrecen los servicios de salud digital para brindar una atención más eficiente, ágil y accesible tales como la recopilación de datos en tiempo real, la inmediatez y el esquivar la barrera de la distancia. Para el mejor aprovechamiento de estos avances tecnológicos, también es necesaria una labor de pedagogía y socialización destinada a los adultos mayores. A saber, el 66% de las familias jóvenes ya utiliza servicios de telemedicina o planea hacerlo; frente a un 39% de las personas mayores de 65 años.

 

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