El reportaje de la revista Proceso abrió un espacio periodístico nacional y dio voz a los indígenas nahuas de Coyomeapan, comunidad enclavada en la Sierra Negra del Estado de Puebla, quienes están de luto por el asesinato de tres de sus compañeros, a manos de policías estatales y “guardias blancas”, pero son acusados por el gobernador Miguel Barbosa de “violentos y de ser antorchistas”.


Los sobrevivientes narran que detrás del artero ataque -lunes 9 de mayo- está la participación de policías estatales y guardias blancas, que controlan los hermanos Araceli y David Celestino Rosas, quienes gobiernan Coyomeapan de 2011 a la fecha.
Van 11 años consecutivos de detentar el poder la familia Celestino Rosas, primero con las siglas del PRI, después con la bandera del PAN y hoy con el traje del Partido del Trabajo –PT- está al frente de la alcaldía Rodolfo García, esposo de la Diputada Federal del PT, Araceli Celestino.
La periodista Gabriela Hernández escribió:
“Fue una ejecución extrajudicial, no un enfrentamiento”, como lo ha divulgado el gobierno de Miguel Barbosa Huerta”, afirma uno de los testigos.
“¿Cómo un enfrentamiento?... Si nosotros apenas traíamos un machete”.
Al albañil Marcelo Carrera Reyes, de 45 años, lo mataron de un balazo en el pecho; el campesino Teófilo Barrera Herrera, de 24, recibió en el abdomen un disparo a quemarropa; Omar Herrera Raymundo, de 15, murió desangrado en un hospital de Tehuacán, después que le “florearon” el muslo de un tiro y luego le abrieron de un navajazo la zona inguinal.

EN COYOMEAPAN, UNA
EMBOSCADA PLANEADA
DESDE EL PODER

El reportaje de Proceso añade: “Los sobrevivientes  afirman que se trató de un operativo planeado en el que policías estatales y guardias blancas –todos uniformados y encapuchados- llevaban la orden de matar a los integrantes de la resistencia social que durante casi un año han mantenido pobladores de Coyomeapan contra los hermanos Celestino Rosas, aliados políticos y protegidos del gobierno de Barbosa Huerta”.
Para Claudia Martínez, dirigente del Colectivo Alerta Temprana de Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, lo ocurrido en Cobatzalco “iba a ser una matanza de las dimensiones de Aguas Blancas, Guerrero, ocurrida en 1995, pero el operativo se les salió de control a los granaderos cuando varios indígenas corrieron hacia el monte”.
Veníamos por la Y griega, donde se divide el camino entre Zoquitlán y Coyomepan, “cuando nos cerraron el paso dos patrullas de la policía estatal. No nos dijeron ‘deténganse’, ni nada, sólo empezaron a disparar”, relata el sobreviviente Víctor, de 17 años.
“Cinco estatales encapuchados, quienes estaban escondidos detrás de una capilla de la Virgen de Juquila, salieron y rodearon el vehículo.
“Por la ventana del copiloto, abunda Víctor, uno de los uniformados metió el arma a la cabina, la puso en el abdomen del profesor Lauro Gil Argüelles y le disparó en dos ocasiones, al tiempo que le gritó: “Ya te cargó la chingada”.
“El chofer cuenta que, casi a la par, por su ventanilla, un policía le puso un rifle R15 en la cabeza y lo accionó, pero de manera milagrosa el cartucho no detonó y al momento que le abrió la puerta para intentar bajarlo, él reaccionó y metió reversa.
“Le tiraron entonces a las llantas y ahí no pudo salir la camioneta. Hubo algunos que en ese momento pudieron brincar y corrieron para la maleza; otros no pudimos porque estábamos heridos.
“A mí me dieron en la costilla derecha. Al maestro rural Marco Antonio Solís le despedazaron la mandíbula, a otro poblador le destrozaron los testículos. El difunto Marcelo quedó en la batea de un disparo en el pecho”.
El activista Amador Montalvo, del Frente Mexicano Pro Derechos Humanos, acompañó a los familiares como intérprete del náhuatl, dice que tuvieron que esperar dos días para que les entregaran el cuerpo, y es cuando se percataron que el certificado expedido por el médico legista del Instituto de Ciencias Forenses de la Fiscalía General de Puebla, Alejandro Javier Malpica Uribe, “omite dar cuenta de la herida de bala que le destrozó la pierna”.

ALTO COMISIONADO DE LA ONU
INTERVIENE CASO COYOMEAPAN

El martes 10 de mayo, el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Daniel Iván Cruz Luna, sostuvo que los hechos derivaron de la denuncia de un poblador sobre la presencia de una camioneta tripulada por hombres armados.
El parte de la comandancia de Ajalpan, reportaba que el convoy de cinco patrullas y 20 policías “repelió” la agresión del presunto grupo armado.
Cruz Luna informó que “los policías ‘controlaron’ a nueve personas a las que les decomisaron tres armas, pero tuvieron que huir porque fueron atacados desde el monte”.
Por cierto, “no reportó pobladores muertos ni bajas o heridos entre los agentes”.
Hasta agosto de 2021 el gobierno tenía una mesa de diálogo sobre el conflicto postelectoral, pero las pláticas se rompieron el 1 de septiembre cuando, al salir de una reunión con funcionarios estatales, fueron detenidos Basilisa Montaño, Eruviel Aguilar, Anastacio González y Gonzalo Martínez.
La activista Claudia Martínez reveló que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidió al Gobierno de México un reporte sobre lo ocurrido en Coyomeapan.

Sostiene que Barbosa quiso aplicar la fórmula priista de “muerto el perro, se acabó la rabia” para resolver un conflicto postelectoral y para imponer a “sangre y fuego” al repudiado gobierno de los hermanos Celestino.
Recuerda que en la Sierra Negra hay fuertes intereses económicos, tala de bosques y megaproyectos, como una hidroeléctrica que beneficiaría a la minera Autlán, lo cual ha incidido en la llegada de grupos delincuenciales a esa región y en la imposición de gobierno autoritarios.
Por último, la diputada federal de Morena, Inés Parra Juárez, señaló que “ella misma entregó en manos del presidente Andrés Manuel López Obrador una carta en la cual le pidió atender la situación de riesgo de represión que vivían los indígenas sólo por oponerse a seguir bajo el yugo de un cacicazgo”.
“Ahora la 4T está manchada de sangre”… Lo ocurrido fue “un crimen de lesa humanidad”, concluye el extenso reportaje de Proceso.
A todo ello, vale citar que la Sierra Negra es la tierra del Jefe del Ejecutivo Estatal, Miguel Barbosa, quien nació en Zinacatepec, en la región de Ajalpan, misma que forma parte de la Sierra Negra, la cual abarca Coyomeapan.
¿Mantendrán los Celestino el cacicazgo?
Al tiempo.

 
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